Todas las entradas de Adriana de Miguel Gómez

El tiempo

“…¿Y el tiempo? ¿qué nos dirá el tiempo?

¿Guardará tu nombre, o al menos,

cierta memoria de la ternura que te habita?…” Catalina González Vilar

angel-427478_960_720Empiezo con este poema que me llegó, junto con otros de la misma autora, el mismo día, ya tan clave en mi memoria desde hace un año, en el que sentí que algo ya no estaba bien, que tal vez mi niño ya no estaba conmigo,… no me equivoqué…

Ya hace un año en el que te sostuve en mis manos…

Ya hace un año que dejé a un lado la ilusión de poderte acunar…

Ya hace un año que dejé de pensar tu lugar en nuestras cenas alrededor de nuestra mesa…

Ya hace un año que te puse nombre aun sabiendo que no sabré cuál es tu sexo…

Dicen que el tiempo todo lo cura, tengo fe en esa frase. Ya ha pasado un año desde que sentí un dolor profundo. A partir de ahí, cómo todo para mí, he realizado un viaje en el que he navegado por ríos, he andado entre piedras, he subido montañas y las he bajado hasta lo más profundo,… ahora siento caminar y este viaje tiene otro sentido.

A mi pequeño Daniel, pasará el tiempo pero nunca te vamos a olvidar.

Próxima cita GAM

Pues sí, os avisamos que vamos a tener un espacio para realizar el Grupo de Autoayuda Mutua (GAM), lo cual es uno de los objetivos de la asociación y un paso más para la sensibilización social que reclamamos. Será una reunión de grupo de apoyo entre iguales en la que se intercambiará las diversas experiencias entorno a la pérdida sin miedo a ser juzgados, con el respeto que la situación merece.

El poder relacionarte y compartir con personas que han pasado por la misma experiencia que uno mismo, de perder un hijo, puede resultar reconfortante y mitigar el dolor que produce la pérdida. Puede formar parte de la ayuda necesaria para pasar el proceso de duelo con plena libertad.
El encuentro será en el Centro de Voluntariado de la Calle Serrano nº 5, CP 03003 en Alicante, el viernes 6 de Mayo a las 16:00h. Es un grupo abierto, totalmente altruista donde todos aquellos que lo necesitéis (madres, padres, abuelos, familiares más cercanos, amigos, profesionales de la salud) sois  bienvenidos.

 

¡Nos vemos pronto!

Proyecto Stillbirth

Norma Grau y su proyecto de fotografía Stillbirth viajan por España y cabe la posibilidad de contactar con ella y que venga a Alicante, ya que busca familias que necesiten una foto para el recuerdo simbólico de sus pequeños. El reportaje es totalmente gratuito. Sí os interesara y queréis saber más podéis contactar con nosotras por privado a través de Facebook, por nuestra página web o por e-mail y podríamos hacer de intermediarias. Podéis conocer además su bello trabajo en su página de facebook Stillbirth – bebés que nunca pudieron ser fotografiados, hecho con mucho cariño y respeto.

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Un final

shooting-star-in-elegance-vector-background-242552Este verano comencé escribiendo un relato de cómo el miedo a veces se apodera de nosotros, y nos roba nuestra ganas de ser felices y de seguir viviendo. Cómo nos roba las fuerzas y las ganas de continuar en este viaje. Es cierto que lo comencé a escribir y sabía que iba a terminar con uno de dos posibles finales. Me animo a escribir el final real.

El texto empezaba con algo así que después de mi pérdida, de que mi niño se fuera, volvía a sentir ganas de ser madre, de sentir un hijo en mi vientre, de tener otro bebé en mis brazos. Dicho y hecho apareció la doble rayita en el test de embarazo y nos alegramos pero a la vez se me empezó a encoger el alma, a arrugar el corazón. Algo dentro de mí me decía que no iba bien, que no iba a acabar bien, que no iba a tener ese final que yo esperaba. Pero seguía teniendo síntomas, notaba físicamente que todo seguía bien y eso fue lo que me engañó, a  eso me aferré y no quise creer lo que estaba sintiendo. Pensaba que mis miedos se basaban en la experiencia anterior, el miedo a repetir experiencia, que creo que es inevitable, el miedo a volver a sentir la muerte cuando estás esperando la vida, que es un miedo tan real y a la vez tan vivo aunque suene paradójico.

Cuando estaba de ocho semanas comencé a sangrar y el miedo se hizo tangible. En poco tiempo, cuestión de pocas horas, pasé a un dolor muy fuerte y un sangrado mayor. Acudimos a urgencias y tras tres ecografías (porque no se veía nada en el útero) finalmente se consiguió ver una hemorragia cerca del ovario derecho. Todos los signos hacían pensar que estaba sufriendo un embarazo ectópico y se había roto la trompa derecha. Temía por las consecuencias, por la hemorragia, sí se producía un shock,… estábamos realmente asustados. Pero me sentí segura porque los profesionales que me atendieron fueron claros y concisos y en muy poco tiempo ya estábamos en quirófano. El servicio de paritorios fue atento y muy eficiente por lo que estoy realmente agradecida, mi sensación fue de seguridad y tranquilidad con ellos.

Mi recuperación física ha sido satisfactoria. La emocional tiene lagunas, me siento muy perdida (normal ante esta situación) pero más que nunca porque fue un embarazo diferente, un embarazo en el que no pude sentir a mi bebé en esa vasija en la que se va cociendo, en la que se va formando y que forma parte de esa comunicación especial entre madre e hijo. Yo no lo sentí allí y ante la experiencia por mis otros embarazos me cuesta encontrar otras conexiones con ella.

Han pasado ya tres meses y siento que ese bebé se fue y no consigo despedirme. Siento que estuvo en un sitio que no le correspondía, tal vez ni en el momento adecuado. Creo que llamé a esta alma a venir demasiado pronto y ella me oyó y vino tan rápido como pudo,… pero no era nuestro momento. Fue un amor fugaz al que no llegué a sentir  tan dentro de mí, se quedó a un ladito, discreta,… no quería molestar y se quedó en un rincón para no invadirme pero para darme su amor incondicional sin nada a cambio,… bueno, algo se llevó de mí. Se llevó un fragmento de mí, literal claro, pero también se llevó algo más. Unas semanas después de la intervención encontré un texto del libro El Profeta, lo abrí por una página al azar en la que hablaba de la libertad que decía: “… ¿Y qué queréis rechazar para llegar a ser libres sino fragmentos de vosotros mismos?…”.  Me removió mucho esa frase, se me encendió una luz en el alma como si hubiera leído y encontrado mi respuesta a mis preguntas ¿Por qué me ha pasado esto después de haber tenido cuatro embarazos intrautero? ¿Por qué no llegó a donde tenía que haber llegado? ¿En mi trompa hubo alguna barrera física o el embrión se detuvo y entonces por qué lo hizo? Son preguntas que la ciencia no va a poder contestar nunca. Y aunque no haya una evidencia científica, para mí esa frase fue la respuesta que hizo que mi alma se calmara. Pues es cierto que perdí un fragmento (una trompa) pero perdí un gran una gran barrera, no sólo la que se interpuso entre ella (siento que podría haber sido una niña) y yo. Se llevó consigo algo que ya no servía y sin fundamento. Ella se lo llevó.

Esto me hace pensar y afirmar en que nuestros hijos son grandes maestros de vida, te dan un curso intensivo en vivir aun cuando solo están con nosotros pocas semanas. Así que agradecida estoy hija mía y en cuanto más valore este agradecimiento más conseguiré sentirte y a la vez poder despedirte y decirte adiós, pues como dice la canción: “… pero el amor no es una marcha victoriosa. Es un frío y roto aleluya…“

Felicidades Mamá

11150261_561024100705104_5996427389832289814_nHoy es el día de la madre, no voy a entrar si se celebra por motivo consumista, sí lo inventaron grandes marcas, etc. No entro en ello pero sí es cierto que todos los días somos madres y sí hoy socialmente se nos reconoce, con mayor motivo para revindicar nuestro papel y siguiendo con nuestro objetivo, que se nos reconozca madres de nuestro bebés, de aquellos que nos dejaron pronto, de aquellos que nunca nos abrazarán ni tampoco nos besarán. Somos madres desde el mismo momento que soñamos con ellos, que nos dio positivo el test de embarazo, que vimos latir su corazón en el ecógrafo y el resto de ecografías que le siguieron, que sentimos sus primeras patadas (y las siguientes) así como los dolores del parto,… una serie de acontecimientos que forman parte de nuestra maternidad, de la historia de nuestro hijo, de la nuestra. Sucesos imborrables que confirman la vida que tuvo nuestro hijo (y nosotras con él) por más o menos corta que fuera. Por ello hoy también debemos felicitarnos, por sus vidas y por las nuestras. Hoy también es nuestro día, que socialmente se nos reconozca, somos todas madres de nuestros hijos, estén o no con nosotras.
Hoy quiero compartir un “retrato” que nos hizo uno de mis hijos un día antes de que mi pequeño saliera de mí. “Mami sois tú y el bebé” me dijo. Pues así es, la mamá y su hijo.

 

Rituales de despedida

Todos hemos vivido pérdidas a lo largo de nuestras vidas, desde el cambio de una casa, de cole o de trabajo, la muerte de nuestra querida mascota o de un familiar o amigo y muchos de nosotros, en mayor o menor medida, podemos conocer o haber oído en qué consiste un duelo clínico y sus fases correspondientes.

Cuando sufres una pérdida gestacional o neonatal no estás preparado para ello, para no tener contigo a tu hijo. Se rompe el alma, y más cuando sientes a la muerte en tus propias carnes, cuando la sientes en lo más profundo de ti. Se pierden las expectativas, se pierden los deseos y algo de tu ser muere con aquel que también murió. Es entonces cuando el proceso de adaptación comienza en nosotros y en nuestra vida aunque en ocasiones no seamos conscientes del cambio tan profundo que experimentamos. La vida es un continuo fluir, un constante cambio pero cuando nos encontramos con adversidades el cambio es más evidente, cómo sí te traspasara un proyectil que derribara nuestra torre más sagrada. Rápido y fugaz. Nos derruimos. Es entonces cuando nos preguntamos “¿Y ahora qué? ¿Qué puedo hacer, qué debo hacer?” A  partir de las ruinas toca reconstruirnos.  ¿Pero cómo empezar entonces a ello sí sólo quedan piedras? ¿Cómo subir de nuevo sí estás en lo más bajo? Preguntas que nos hacemos y en las que a veces no encontramos respuestas o pensamos que no las hay ante la desesperación y el dolor. Pensamos que nada volverá a ser como antes – y es cierto- y nos preguntamos cómo hacer para recuperarnos lo antes posible – demanda social demasiado exigida y sufrida por todos nosotros-. Desde mi experiencia personal sé que se puede, que todo esto se puede conseguir  aunque las piedras con las que nos construimos no serán las mismas ni las vistas desde las alturas iguales a las de antes. Ya no seremos los mismos, algo distinto nace en nosotros. Pero hay que decir que no es un proceso tan rápido como se espera. Simplemente es un proceso que no cuenta con el tiempo.

¿Cómo se consigue? No lo sé. No tengo la respuesta a esto. No sé cómo consigues subir. Sólo cuando estás arriba y miras hacia abajo te das cuenta de todo lo que acabas de hacer. Habrás conseguido con tus propias herramientas y tus manos el volver a reconstruir tu torre .Hay muchas teorías que te explican en qué consiste el duelo, sus fases, sus procesos. Consejos teóricos sobre lo recomendable que es despedirse en estas situaciones – algo muy difícil lamentablemente en estos tiempos que corren ya que los protocolos hospitalarios, burocráticos en según que situaciones no nos lo permiten-. Esas teorías te habrán ayudado (o no) y se habrán convertido en apoyos, en  herramientas de construcción. O tal vez tus herramientas las llevabas ya incorporadas, dentro de ti y serán diferentes a las de tu pareja ya que él o ella tendrá que construir su propia torre. Serán diferentes a las de tus familiares y amigos y a las de otros muchos que hemos pasado por la pérdida de nuestros hijos. Las herramientas son distintas en cada persona y distintas en cada uno de nosotros dependiendo del momento de nuestra vida en el que nos encontremos. Hay infinidad de herramientas a pesar de que hay un número limitado de teorías.

Yo puedo decir que tuve la gran suerte de poder despedirme de mi pequeño porque expulsé su  pequeña cuna en casa junto a mi pareja y pudimos enterrarlo en ese maravilloso olivo que hace de ángel de la guarda. Todos pudimos despedirnos y decir lo mucho qué sentíamos no poder conocerle más. A su pequeña hermana no pudimos verla, mi pequeña fue directamente a anatomía patológica junto con mi trompa. No hemos hecho ritual de despedida. No la hemos tenido en nuestras manos y le hemos dicho adiós ni la hemos enterrado junto a él. Hubiera sido un gran ritual. Pero no siento tampoco la necesidad de, simbólicamente, realizar un rituarbol_editedal de despedida, de coger objetos cómo sus test de embarazo y enterrarlos o fotografiarlos, o qué se yo… Su presencia ha sido diferente y con esta hija mía me estoy despidiendo con cada pensamiento en ella qué hago, con cada golpe de calor que recibo, por fin, en mi pecho cuando leo el que hubiera sido su nombre, cada vez qué miro a sus hermanos y pienso sí se hubiera parecido a ellos. No tengo la necesidad de localizarla en un punto concreto, la encuentro en otras partes pues así fue su presencia para mí.

Son procesos de duelos diferentes, como diferentes son cada uno de nuestros hijos y no siento qué uno sea mejor que otro, que uno ayude más que otro pues, sigo insistiendo en decir que nos olvidamos que sólo son eso, teorías y que en ellas falta la práctica que sólo existirá cuando consigamos adaptar la teoría a la realidad, a nuestra y única realidad.

Vivamos nuestro duelo cómo nos merecemos nosotros mismos, con nuestros caminos y nuestras paradas, con nuestros ascensos y descensos, con nuestras construcciones y derribos. Confiemos en que las herramientas que necesitemos aparecerán a lo largo del camino y simplemente escuchémonos y vivamos.

Octubre mes del Recuerdo

cartel-2016Cómo todos los años nuestra asociación, Alé de Vida, se une al recuerdo de nuestros hijos, de nuestros pequeños, que se fueron antes de tiempo, en el mes internacional de la concienciación y visibilización de las muertes gestacionales y neonatales. Será el próximo día 16 de Octubre en el paseo de Canalejas desde las 11 de la mañana hasta las 13:30 aproximadamente. Tendremos mesas para que nuestros niños hagan manualidades y crean mariposas imantadas y una mesa informativa sobre nuestra asociación. Al final de la jornada leeremos un texto y soltaremos unos globos simbólicos.

Animamos a las familias que así lo necesiten a  pasarse, a visitar nuestras mesas y por supuesto a recordar a nuestros bebés, a utilizar el simbolismo del día para, de algún modo, poder curar un poquito más la herida de nuestra pérdida.

Os esperamos.

Un concierto para el recuerdo

Un mes después de las III Jornadas por la sensibilización ante la muerte gestacional y neonatal en Alicante os podemos finalmente
hablar de lo transcurrido en esa tarde. Un mes después de las emociones e intensidad de aquella tarde conseguimos hablar de ella, de nuestras impresiones, de nuestra sensación, de como se nos quedó el cuerpo. De cómo conseguimos “dar a luz” a este proyecto tan personal y a la vez de

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tantas personas, de las cuales estuvimos rodeados. Eran amigos, eran familia, eran aquellos que tenían que estar…  que estuvieron allí por su necesidad, por su sensibilidad y por su apoyo. Porque querían escuchar música bonita, disfrutar de la magia del momento, de la energía que se sentía en el ambiente y del calor que se notaba en aquella sala tan grande.  A todos  vosotros GRACIAS.

Como recordaréis, y para quienes no lo sepáis celebramos tal momento en el salón de actos del Archivo Histórico Municipal de Alicante. Conseguimos dividir la sala en dos espacios distintos para que los que vinieran estuvieran juntos y cerca. Cuando ya estábamos todos comenzamos con la presentación de la Asociación, empezó Elena a hablar de donde viene Alé de Vida, su nacimiento, su recorrido, hasta el momento actual en el que me uno a este gran proyecto. Nuestras palabras que las recuerdo  como en un sueño dijeron algo así cómo:

Un proyecto que abre sus puertas, despliega sus alas e intenta llegar a más gente, amplía sus horizontes. Donde poder escuchar, empatizar, entender, apoyar, DAR MANOS, dar abrazos, COMPARTIR  lágrimas sí es necesario,… un lugar lleno de VIDA en definitiva en el que podemos recordar a nuestros hijos. Nuestro propósito es que se sepa que sus vidas son IMBORRABLES. NO JUZGAMOS a nadie, nuestro dolor es nuestro y nos sentimos libres de como expresarlo, de cómo sentirlo. SED BIENVENIDOS a todos los profesionales de la salud que de una manera indirecta pasáis por esta experiencia.”…la muerte forma parte de la vida para que el dolor no se quede en soledad….y el dolor frío se convierta en dulce.” Facilitar el proceso de duelo, reconocer el dolor, dejar de estar anclado en él, abrazar el duelo.

Podréis entender que después de todo lo que salió de nuestras bocas, de todo lo que se vibró hayamos tardado en volver a pasar por el mismo proceso, en volver a repasar todo lo que salió de nosotras, algo tan bonito y maravilloso que se ha ido gestando.

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Ahí no queda la cosa, claro, a la III Jornada la llamamos “Un concierto para el recuerdo”por una razón, por una maravillosa razón como es un disco con el mismo nombre de la asociación. Disco interpretado por nuestro compañero Jaume y algunas canciones compuestas por música de él y letra de Elena. Música que nació junto a Alé de Vida, música que llega a lo más profundo.  Jaume a la guitarra acompañado por Benito con el clarinete y por Fidel con su gran voz, se amenizó la tarde de una manera maravillosa con los sentimientos todavía a flor de piel.

No pudimos acabar mejor la presentación que con regalos de despedida del equipo Educer, cuna de Alé de Vida del que se desvincula. Emocionante momento en el que definitivamente Alé de Vida se convierte en Asociación.

Este ha sido el resumen de todo lo que ocurrió aquella tarde del 24 de Octubre, mes de las visibilizaciones, mes del recuerdo de nuestros niños que nos dejaron antes de tiempo, en el que pudimos recordar sus cortas vidas. Es contradictorio que a raíz de la perdida de nuestros hijos haya “nacido” este proyecto, contradictorio y tan real a la vez el sentir que de la muerte haya vida, ya que ambos MUERTE y VIDA van cogidos de la mano. En definitiva una tarde emotiva e intensa para el recuerdo. Ya estamos pensando en la siguiente.

Un poco de Biología

Durante el último año (sí tengo que hacer memoria ahora que se acaba el 2015) he aprendido sobre la vida y sobre la muerte más que en toda mi vida. He aprendido a perder y a ganar a la vez (no me importa que suene a tópico, es la verdad). También a sentir dolor y a que se puede dejar de sufrir (no siempre lo he conseguido pero visualizo el camino, cada vez más nítido). Haciendo memoria, en estos días he recordado lo que comentó un profesor que tuve en la Escuela de enfermería que hablaba de que en la reproducción celular las células mueren para que otras vivan. No sólo se hace un recambio, se hace una regeneración (tan necesaria para tantas cosas de nuestra vida). Pues en lo más profundo de mí, ahora puedo decir que deseo retirar el pensamiento y sentimiento de horror que acompañaba esta explicación biológica ya que terminaba con una frase de mi profesor que decía “Cuando me reproduzco muero un poco más”. Me angustiaba el pensar que entonces se deja de ser. Dejo de existir para que otro exista. Ya no soy yo sino es sólo él/ella. Yo me muero. Uf!!

En mi último embarazo, mi hijo salió de mí a las seis semanas de gestación. Justo en ese momento, sentada en la taza de mi wáter, aprendí a confiar en la naturaleza de mi cuerpo que fue un gran aprendizaje sin duda, pero el mayor de todos fue el aprender a PERDER. Y he de decir que ha sido la experiencia más sanadora de mi vida junto con la vez que más dolor he sentido. Ahí perdí a mi hijo, mi niño moreno de ojos grandes (pensando en los rasgos físicos de sus tres hermanos), perdí a lo que iba a ser mi familia, y cómo ya escribí anteriormente, también me perdí a mí. Fue una experiencia de la que poco a poco me fui reconstruyendo de entre mis ruinas, piedra a piedra. Ha sido una oportunidad para poder despedirme de lo que fue, una oportunidad para cambiar, para poder escucharme, para crecer e ir reconociéndome en la “nueva” que soy. Dejé de ser yo para ser otra.

Ahora entiendo las palabras de mi profesor, cuando me reproduje y creé a mi pequeño, mis células dejaron de ser mías y se convirtieron en otras. Pero su frase se quedó incompleta porque no nombró que la VIDA siempre está presente en todo el proceso.

Cuando pierdes un embarazo…

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… No sólo es que el mundo se tambalea sino que llegas a sentir un derrumbamiento tan grande que sólo quedan ruinas de lo que fue, de lo que es y de lo que nunca será. Ante tal desastre pierdes el rumbo y te sientes perdida sin saber quién eres y hacia dónde ir. Muy poco a poco, con ayuda y apoyos, cuando te sientes con fuerza y ánimo,  podrás ir reconstruyendo-te. Ante esas piedras marchitas se puede construir, volver a construir algo nuevo. Gracias a lo que dejó tu bebé en ti, algo bonito que sigue en ti, puedes volver a recuperar el rumbo. Poco a poco, sin prisas…

Las siguientes palabras forman parte de lo que dije en la presentación de la Asociación, me referí a ellas con algo así como “una presentación no oficial” ante la oficial que fue todo lo que dije anterior a ellas. Fueron palabras  llenas de emoción, palabras sentidas y reales de lo que suponía para mí formar parte de este valioso proyecto que tanto bien me hizo en el pasado, y que tanto bien esperamos haga a otros muchos.

Desconocemos la viabilidad de la Asociación, esperamos que mucho tiempo, pero creemos en que este proyecto, por haber nacido y formar parte de aquellos que lo necesiten, lo necesitaron y lo necesitarán ya es imborrable al igual que la vida de nuestros pequeños hijos.

La “presentación no oficial” dice tal que así:

 

¿Por qué es tan importante para mí formar parte de esta asociación?

                     Pues no sé… tal vez es que perdí un hijo en mi vientre y sentí un gran “algo” que me taladraba por dentro.

 Tal vez es que mi hijo tenía que nacer alrededor de la fecha de la presentación de la Asociación, y en vez de tener un niño en brazos sentiré música del corazón.

Tal vez es que se fue para que naciera algo en mí.

Tal vez necesitaba llorar una despedida, un adiós a tantas cosas en mi vida y fue tan generoso que me regaló la posibilidad de hacerlo.

Tal vez él no estaba preparado o tal vez era mi cuerpo el que no lo estaba. Tal vez no tenía ganas de pasar dos o tres años en vela o tal vez sí pensando en él. Tal vez no podía con ello y él lo supo y se fue.

 Puede haber tantos tal vez… que ni lo sé, sólo lo puedo sentir. Siento que necesito dar manos para que sepan que hay salidas en esa rotonda que se nos crea en nuestra cabeza y que una vez salido tenemos que navegar por un río.

 En él habrá mucha agua a veces y otras poca; habrá piedras y ramas que nos arañen; zonas que vayan tranquilas y otras que vayan rápidas. Pero yo necesito enseñar que en ese río, ese que cada uno tiene en sí mismo, habrá manos que nos muestren la orilla, que nos acaricien y nos sujeten, que nos alivien en nuestro pesar.

 Eso siento, este es el legado de mi pequeño. Y por ello me siento tan agradecida  y orgullosa de ser su mamá.

Adriana